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La Navidad: un banquete de emociones

La Navidad: un banquete de emociones

 

La gran carga de actividades y estrés en las fiestas navideñas puede causar nerviosismo e, incluso, insomnio. Se calcula que durante los días comprendidos entre la Nochebuena y el Año Nuevo se duerme una media de 21 horas menos. Tanto es así, que casi un 45% de la población apenas alcanzará a dormir cinco horas al día, cuando se recomienda descansar alrededor de ocho horas.

Si a la falta de sueño y a la carga de actividades unimos el tema afectivo, por ejemplo la ausencia de algunos seres queridos, la exigencia de que todo salga perfecto, las altas expectativas de “ser feliz”, etc., podemos sufrir un excesivo cansancio y estrés.

Jueves 31 de diciembre de 2015. Son las cinco de la tarde, Antonio y Sofía comienzan a preparar la cena de Nochevieja. Para ellos es un día muy especial: se reúne toda la familia, es la primera Nochevieja de su hija Daniela y además viene en camino Jorge, que nacerá el próximo verano. Empiezan a preparar los aperitivos mientras el cordero se hace en el horno. A las ocho de la tarde comienzan a llegar los abuelos y hermanos, y todos se sientan a la mesa a las diez. No querían cenar tan tarde, pero el cordero tardó más de lo normal en hacerse y Sofía tenía que dar el pecho a Daniela, tenía hambre y no paraba de llorar. Son ya las doce menos cuarto, la cena se ha alargado y no tienen apenas tiempo para reposar todo lo comido. Antonio y Sofía reparten las uvas, todos están preparados para recibir el nuevo año: Daniela intenta comer sus primeras uvas pero sin mucho éxito, y como siempre, la abuela lleva mal la cuenta de las 12 uvas. Entre risas y llantos de felicidad, ¡brindan por el nuevo año! La noche se alarga hasta las tres de la madrugada. Todos se van a dormir menos Antonio y Sofía, que recogen el salón y la cocina, mañana tienen una nueva comida familiar. Y vuelta a empezar, comienza un nuevo día de pocas horas de sueño, descontrol y estrés, pero de mucha felicidad por estar con la familia.

Este no es más que uno de los ejemplos de los tantos compromisos que se suceden a lo largo de estas fechas: las comidas familiares, los encuentros con los amigos, las fiestas de fin de año o la compra de regalos. Aunque esta época se asocia con un tiempo de alegría y reencuentro con los seres queridos, la carga tanto física como emocional es un problema de peso a tener en cuenta. En este artículo nos vamos a centrar en cómo manejar y gestionar este cansancio físico y mental propio de estas fechas, sin dejar de lado la alimentación.

Para algunas personas esta época es sinónimo de cansancio y estrés, en gran parte motivado por la ausencia de algunos seres queridos, por la exigencia de que todo salga perfecto, las altas expectativas de “ser feliz” y por llevar a cabo demasiadas actividades. Para evitar verse sobrepasados, es recomendable reducir las expectativas generadas en torno a estas fiestas.

Por desgracia, no podemos alargar los días más de 24 horas para ultimar detalles en el trabajo, comprar los regalos o hacer los preparativos de las cenas familiares. Por eso, debemos mantener la calma y organizarnos adecuadamente con el tiempo que tenemos. Aquí te damos algunas recomendaciones que pueden ayudarte a pasar unas felices fiestas:

Combate el estrés y la ansiedad

Es importante organizarse bien las tareas a realizar. Establecer prioridades, organizarlas con antelación y compartir responsabilidades, no pasa nada por pedir ayuda a los demás para que la carga sea más fácil de llevar.

Sacar tiempo libre para realizar alguna actividad física ayuda a combatir el estrés y a sentirse mucho mejor al liberar endorfinas. Además, es una ayuda para mantener un peso saludable, difícil de conseguir con las comidas copiosas y ricas en grasas que acostumbramos a comer en estos días de celebración. Y si el frío no invita a salir de casa, se puede realizar algún ejercicio de relajación en el salón. Es importante desconectar, aunque sea 10-15 minutos al día: escuchar música, leer, etc. resulta muy práctico para controlar la tensión.

Mantenerse positivo y reír disminuye los niveles de hormonas del estrés, reduce la inflamación en las arterias y aumenta los niveles de colesterol bueno.

Si a pesar de todas estas recomendaciones, el estrés y el agotamiento físico y mental continúan, nada mejor que recurrir a las plantas adaptógenas. Los adaptógenos son compuestos que aumentan la capacidad de un organismo para adaptarse a factores ambientales y evitar su daño en el organismo. Deben seguir tres premisas: No deben ser tóxicas para quien las recibe; actúan aumentando la resistencia del organismo a un amplio espectro de factores adversos (químicos, físicos y biológicos); y tienden a ser reguladores que tienen un efecto de normalización en los diversos sistemas del organismo receptor.

Los efectos beneficiosos de estas plantas son eficaces tanto si necesitamos una respuesta rápida debido a una tensión o situación estresante puntual, como si padecemos un estrés repetido y continuado. Los adaptógenos normalmente no presentan efectos secundarios: no crean adicción, no producen un efecto negativo en la estructura del sueño y no causan hipersomnolencia.

​​​​​​​Unas de las plantas adaptógenas más conocidas, y cuyo uso combinado es muy frecuente ya que hacen sinergia, son: la esquisandra, el eleuterococo o ginseng siberiano y la Rodiola. Ninguna de ellas tiene efectos secundarios adversos, pero especialmente cuando se está bajo algún tipo de medicación, antes de consumirlas es recomendable consultar con nuestro médico habitual, para asegurarse que no interfiere con estos fármacos.
Otra planta adaptógena, menos conocida en occidente pero no por ello menos eficaz, es la Ashwagandha (Whitania somnífera (L.) Dunal). La Medicina Ayurvédica denomina a esta planta el ginseng indio, y lo ha utilizado durante siglos como tónico para el bienestar físico y mental. Su raíz, rica en heterósidos witanólidos y alcaloides, tiene acción adaptógena, antiinflamatoria, relajante y antiespasmódica. Tiene propiedades energizantes y a la vez calmantes, por lo que se utiliza tanto en casos de estrés como de falta de energía. Ayuda a mantener el equilibrio mental y emocional, y contribuye al bienestar general. Es un gran apoyo cuando se necesita incrementar los niveles de energía, la claridad mental y la concentración.

  • La esquisandra (Shizandra chinensis (Turcz.) Baillon), ganó el reconocimiento como adaptógeno de la medicina oficial de la URSS en la década de 1960, principalmente como resultado de la gran cantidad de estudios farmacológicos y clínicos llevados a cabo por científicos rusos en las dos décadas anteriores. Gracias a su contenido en lignanos, sesquiterpenos y flavonoides, se usa como defatigante, antioxidante y para aumentar la resistencia al estrés.
  • La raíz del eleuterococo (Eleutherococcus senticosus (Rupr.et Maxim.)Maxim.), conocido también como ginseng siberiano, contiene eleuterósidos, fenilpropanoides y eleuteranos que tienen acción inmunomoduladora, antioxidante y de aumento de resistencia al estrés. Es una planta que se utiliza en el tratamiento de los síntomas de astenia, fatiga y sensación de debilidad.
  • La rodiola (Rhodiola rosea L.) es una planta cuya raíz es rica en fenilpropanoides (rosavinas), derivados del feniletanol (salidrósido) y flavonoides. Gracias a ello, puede aumentar la resistencia al estrés, con propiedades antidepresivas y ansiolíticas, antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras.

Dormir bien: el cuerpo y la mente lo agradecerán

El descanso es imprescindible para mantener un buen ritmo durante el día. Se calcula que durante los días comprendidos entre la Nochebuena y el Año Nuevo se duerme una media de 21 horas menos. Tanto es así que casi un 45% de la población apenas alcanzará a dormir cinco horas al día, cuando se recomienda descansar alrededor de ocho horas. La falta de sueño afecta por igual a mayores y pequeños, ya sea por el incremento de las salidas nocturnas, los nervios por abrir los regalos a primera hora de la mañana o por la necesidad de madrugar para realizar los preparativos necesarios. En este caso se recomienda que las semanas previas a la Navidad se mantenga un mismo patrón de sueño, acostándose y levantándose a la misma hora. El estrés y la tensión suelen estar asociados a las dificultades para dormir, por lo que es importante descansar lo suficiente para que la salud psíquica no se resienta tanto.

Los cambios de ritmo suelen afectar el patrón del sueño, en estos casos la fitoterapia nos brinda una serie de plantas que pueden ayudarnos en este aspecto: la Amapola de California, la Melisa y la Valeriana. Estas tres plantas son perfectas para aliviar los nervios que podemos padecer durante estas fiestas Navideñas, y combinan muy bien entre sí. La Amapola de California (Eschscholzia califórnica Cham) es un hipnótico natural que ayuda a conciliar el sueño sin efectos secundarios y sin producir dependencia. La Melisa (Melissa officinalis L.) calma el nerviosismo moderado ocasional, y también es un relajante digestivo. La Valeriana (Valeriana officinalis L.) tiene propiedades sedantes y relajantes, por lo que ayuda a calmar el nerviosismo, insomnio, angustia y emotividad. Existen formulaciones en el mercado de los complementos que combinan estas tres plantas, cuya acción se ve potenciada gracias a la sinergia entre ambas.

No olvidemos la alimentación

Alimentarnos correctamente es uno de los factores más importantes para afrontar el día con fuerza y energía. Durante las fiestas, comemos más de lo que deberíamos y alimentos menos saludables. Nuestro organismo nota este desequilibrio, por lo que no estaría de más ayudarle. Una ayuda para favorecer los procesos digestivos es la papaya. Contiene papaína, una enzima proteolítica que favorece la digestión de las proteínas de la carne. Tomada después de las comidas copiosas es muy eficaz, ya que ataja los problemas digestivos por ingesta excesiva de alimentos. Una buena opción son los purés de papaya de cultivo ecológico que presenten gran cantidad de papaína y de máxima actividad.

Los excesos de comida y alcohol hacen que el hígado se sature de toxinas. El cardo mariano es una planta usada desde hace miles de años para aliviar trastornos digestivos de origen hepático. Nos ayuda con una purificación interna, una digestión fluida y un buen funcionamiento del hígado.

La microbiota intestinal también puede verse afectada. Por lo que sería recomendable y de gran ayuda la toma de simbióticos (probióticos y prebióticos) para restaurar nuestra flora intestinal y que actúe correctamente. Debemos consumir aquellos que presenten cepas ampliamente estudiadas y utilizadas, que sean capaces de adherirse a las células intestinales y que sean capaces de sobrevivir a nivel gastrointestinal.


No olvides que estas fiestas duran solo unos días, pero la salud depende de lo que hagas durante el año. Deja a un lado las preocupaciones y las prisas… ¡verás cómo disfrutas mucho más! Pueden parecer sencillas todas estas premisas, pero a veces es difícil combinar bien todos los factores para combatir el estrés y llevar a cabo las tareas diarias, que en estas épocas suelen multiplicarse. Así que, desde 100% Natural, os animamos a intentarlo y observar los resultados, que esperamos sean satisfactorios.

 

​​​​​​​​​​​​​​Paula Saiz​​​​​​​

• Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, especialidad en Biología vegetal.

• Master en Biología Vegetal Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid.

• Colaboración en la Unidad de Patología Endotelial del Hospital Ramón y Cajal de Madrid: ensayos clínicos y fitoterapia antiedad.

• Actualmente forma parte del Dpto. Técnico y Documentación de 100% Natural.

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