Este estudio responde a la necesidad de abordar una problemática común tanto en la población general como en los deportistas y, en el contexto de este proyecto específicamente en los jugadores de baloncesto: la deficiencia de ácidos grasos esenciales omega-3 de cadena larga EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico) y de vitamina D. Los niveles insuficientes de ambos pueden afectar tanto al rendimiento deportivo como a diversos aspectos de la salud general.

