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Rodiola, la raíz que vino del frío

Rodiola, la raíz que vino del frío

 

La rodiola (cuyo nombre botánico es Rhodiola rosea), es una planta que crece en las regiones frías y elevadas del hemisferio norte, a la que se conoce también por otros sugestivos nombres como “rosa polar”, “raíz del ártico” o, “raíz de oro”. El nombre de rosa, hace referencia a la fragancia de rosa de los órganos subterráneos (raíces y rizomas) recién cortados.

Su hábitat natural son las regiones árticas salvajes del norte de Europa, Asia y América del Norte, y se puede propagar como un tapiz. También se puede encontrar, aunque en menor cantidad, en el piso alpino de las montañas más elevadas, incluidos los Pirineos.​​​​​​​​​​​​​​

​​​​​​​​​​​​​​Esta planta pertenece a las crasuláceas, familia de plantas que tienen en común haber desarrollado mecanismos que les permiten sobrevivir en condiciones extremas. Sus hojas crecen en racimos y son suculentas, es decir gruesas y carnosas, modificadas para poder almacenar mayor cantidad de agua que las de otras plantas. Son plantas dioicas, es decir existen pies masculinos y pies femeninos. Las flores de los pies masculinos son de color amarillo o anaranjado, las de los femeninos tienen un color púrpura o granate oscuro.

Uso tradicional y primeros estudios científicos

Las raíces y rizomas de esta planta han formado parte de la medicina tradicional de los países donde crece, como Rusia o Escandinavia, donde se ha utilizado con múltiples fines, entre ellos mejorar el rendimiento físico, disminuir la fatiga, fortalecer al individuo y, en definitiva, ayudar a soportar mejor las duras condiciones climáticas a las que están sometidas las poblaciones de estas regiones.

El estudio de esta planta y de muchas plantas de la medicina tradicional rusa, podríamos decir que fue impulsado por la llamada “guerra fría” que en 1947, enfrentó los bloques capitalista y comunista, encabezados respectivamente por Estados Unidos y la entonces llamada Unión Soviética. Con el propósito de mejorar el rendimiento de sus soldados, el estado soviético encargó a un grupo de científicos el estudio de las propiedades de distintas plantas conocidas popularmente por sus propiedades beneficiosas para aumentar las defensas del organismo y mejorar el rendimiento físico y mental de las personas. Este equipo encabezado por el Dr. Lazarev, contó entre sus investigadores con el Dr. Israel Brechman que amplió las investigaciones a varias plantas entre las que se encontraba la Rhodiola rosea.

Como resultado de estos estudios, en 1969 fue incluida en la Farmacopea oficial rusa, que recomendaba su uso como tónico medicinal. Ya en aquellos años, en distintos textos médicos y farmacológicos se reconocen sus propiedades para recuperar estados de astenia (cansancio, fatiga), mejorar la resistencia al trabajo y a las infecciones y mejorar la atención y la memoria. ​​​​​​​

Conocimientos actuales:

​​​​​​​Las raíces y rizomas de rodiola tienen una composición química muy compleja que se ha ido dilucidando a través de los años, gracias a las investigaciones de diversos grupos de investigadores (como los equipos encabezados por los Doctores: Panossian, Ali y Tolonen). Los principales constituyentes son un grupo de sustancias incluidas bajo la denominación común de rosarinas (rosavina, rosina y rosarina) y el salidrósido (también llamado rodiolósido o tirosol), que marcan su calidad y actividad, ya que la mayoría de los extractos utilizados en los estudios clínicos están estandarizados (cuantificados) en estas sustancias.

Los estudios realizados han demostrado el efecto adaptógeno, entendido tal como fue establecido en 1947 por el mencionado científico ruso doctor N.V. Lazarev, es decir como una sustancia o sustancias que aumentan la resistencia del organismo frente al estrés y que hoy en día se acepta que tienen un efecto tónico general, antioxidante, moduladora del sistema inmunitario y protectora del sistema cardiovascular, entre otras.​​​​​​​


​​​​​​​Así los múltiples estudios realizados con extractos de rodiola han confirmado sus efectos beneficiosos en situaciones de exceso de actividad física (por deporte o trabajo físico) o intelectual, al mejorar el rendimiento físico y mental, aumentar la capacidad de trabajo, disminuir la intensidad de la fatiga tras la práctica de un ejercicio físico intenso y reducir el período de recuperación. En los ensayos clínicos se ha observado que produce una mejoría, de forma dependiente de la dosis, en todos los parámetros estudiados: agotamiento, descenso de la motivación, somnolencia, disminución de la libido, trastornos del sueño y bajo rendimiento intelectual. En 2011, la Agencia Europea del Medicamento publicó una monografía en la que, a tenor del informe de evaluación realizado por un grupo de expertos, acepta su uso para el alivio de los síntomas de estrés, como fatiga y sensación de debilidad.

En lo que se refiere al sistema inmunitario, se ha observado que estimula uno de los tipos más importantes de células inmunológicas, las células NK (siglas que vienen del inglés “natural killer”) cuya misión es destruir las células infectadas del organismo.

Por otro lado, también contribuye a mejorar el sistema inmunitario de forma indirecta al mejorar la resistencia al estrés, ya que se sabe que en situaciones de estrés el organismo consume más energía y provoca una respuesta más baja del sistema inmunitario que resulta en un nivel de salud más bajo.

Otros estudios recientes han demostrado que los extractos de rodiola tienen un efecto beneficioso en situaciones de bajo estado de ánimo, primeros síntomas de depresión y en estados de ansiedad, produciendo mejoras significativas en los síntomas que pueden medirse según las escalas de Hamilton para la depresión y para la ansiedad (escalas científicas que se usan para medir estos estados).

Importancia de la calidad

No obstante, hay que tener en cuenta que la actividad biológica de la raíz y rizomas de rodiola y de sus extractos depende de la calidad de los materiales, desde la raíz hasta el producto acabado. Una mala cosecha, el cultivo de la planta en épocas o regiones inadecuadas, un clima no apropiado, la forma de extracción y conservación pueden ser causa de que los componentes activos antes mencionados (rosarinas, salidrósido y otros), no se encuentren o no se encuentren en las cantidades suficientes para ejercer sus efectos.

Por eso es especialmente necesario asegurarse que los complementos alimenticios a base de rodiola que se van a consumir tienen la más alta calidad desde su origen. Solo de esta forma, esta raíz que viene del frío conseguirá ayudarnos a superar los periodos de estrés o mayor requerimiento de esfuerzo, fortalecerá nuestro sistema inmunitario y mejorará nuestro ánimo, ofreciéndonos una mejor calidad de vida.

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Prof.ª Mª José Alonso Osorio​​​​​​​​​​​​​​

  • Licenciada en Farmacia por la Universidad de Barcelona.
  • Diplomada en Fitoterapia por la Universidad de Montpellier.
  • Especialista en Farmacia Galénica e Industrial.
  • Director Técnico y responsable de desarrollo de productos en Industria Farmacéutica (1972 a 1985).
  • Farmacéutica comunitaria (desde 1985 hasta 2004 como titular y copropietaria, desde 2010 como substituta a tiempo parcial).
  • Profesora y tutora en Máster y Postgrado de Fitoterápia UB - IL3 (Universidad de Barcelona)
  • Profesora colaboradora en Máster de Nutrición y Salud, UOC (Universitat Oberta de Catalunya)
  • Vocal de la Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Fitoterapia.
  • Miembro del Comité Científico de INFITO (Centro de Investigación sobre Fitoterapia).
  • Socia de la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia)
  • Académica correspondiente de la Real Academia de Farmacia de Cataluña.