La salud gastrointestinal es uno de los pilares fundamentales del bienestar general. Cada vez sabemos más sobre el papel que tiene el intestino no solo en la digestión, sino también en la inmunidad, el metabolismo, la inflamación e incluso el estado de ánimo.
En el intestino conviven billones de microorganismos que conforman la microbiota, que influyen en procesos tan importantes como la producción de neurotransmisores (mensajeros quÃmicos que las neuronas utilizan para comunicarse entre sà y con otras células), como la serotonina, la dopamina o el GABA, fundamentales para el bienestar, y la respuesta del sistema inmunitario.
Este delicado equilibrio puede alterarse fácilmente por el estrés, el uso de determinados fármacos, una alimentación desequilibrada, los excesos puntuales o simplemente con la edad. Cuando esto ocurre, la barrera intestinal puede debilitarse y volverse más permeable de lo deseable, permitiendo que toxinas y bacterias entren al torrente sanguÃneo, facilitando la aparición de molestias digestivas (diarrea, gases, hinchazón…), cansancio y fatiga, irritabilidad, inflamación…, diferentes afecciones que pueden romper con nuestro bienestar diario.
Desde un enfoque funcional y basado en la ciencia, cuidar el intestino de forma ordenada y progresiva depurando primero, reparando después y nutriendo al final, permite apoyar de manera más eficaz su recuperación y buen funcionamiento.
Depurar: preparar el terreno
El primer paso para mejorar la salud digestiva es reducir la carga de toxinas y residuos metabólicos que pueden acumularse en el organismo. Nuestra salud está estrechamente vinculada con la capacidad del organismo para eliminar toxinas; cuando tenemos acumulación de ellas se puede ver afectada nuestra calidad de vida.
El cuerpo dispone de sistemas naturales de detoxificación, principalmente el hÃgado, el intestino, los riñones, los pulmones y la piel, los llamados órganos emuntorios, que necesitan nutrientes adecuados para funcionar correctamente. La evidencia nos habla de determinadas plantas que son clave para ayudar al organismo a eliminar toxinas:
- Función saludable del hÃgado: diente de léon, alcachofera y silibina de cardo mariano
- Mejorar el proceso digestivo: abedul, achicoria, diente de león, bardana, alcachofera y centella.
- Favorece el tránsito intestinal: achicoria, diente de león y alcachofera.
- Mantenimiento saludable de la piel: bardana.
Es importante apostar por extractos de plantas con aval cientÃfico. En ocasiones, un complemento alimenticio que englobe las plantas claves que favorecen los procesos de depuración, puede ser una opción recomendada para preparar bien el terreno antes de iniciar el siguiente paso. Hay opciones de complementos en forma de jarabe con un sabor muy agradable y de fácil dosificación.

Reparar: restaurar la barrera intestinal
Una vez disminuido el impacto tóxico, el siguiente objetivo es reparar y reforzar la barrera intestinal. Esta barrera, clave para el bienestar, actúa como un filtro inteligente: permite el paso de los nutrientes esenciales y bloquea toxinas, patógenos y sustancias potencialmente dañinas. Cuando se debilita, aumenta la permeabilidad intestinal, lo que puede favorecer la aparición de sÃntomas digestivos, fatiga o malestar general.
La evidencia cientÃfica señala el papel clave de determinados nutrientes en la ayuda del bienestar del epitelio intestinal y en el buen funcionamiento de las uniones estrechas (tight junctions), que son las responsables de sellar el espacio entre células para que estén juntas sin huecos, actuando como una barrera:
- L-glutamina: es el aminoácido libre más abundante en el cuerpo humano y es el principal sustrato energético de las células del epitelio intestinal. Durante periodos de estrés fÃsico, digestivo o inflamatorio, las reservas de glutamina pueden disminuir, aumentando las necesidades a nivel intestinal, de ahà que pueda ser interesante un apoyo extra, debido a la evidencia que tiene para disminuir la permeabilidad de la barrera intestinal. Es importante apostar por un complemento de L-glutamina, altamente purificada, obtenida por fermentación natural, respaldada por los más altos estándares de fabricación, para una mejor absorción por parte del organismo, como la patente Kyowa Quality®.
- Quercetina: flavonoide presente de forma natural en alimentos como las cebollas o las manzanas y también en otras fuentes menos conocidas pero muy interesantes como los botones florales del árbol Sophora japonica L., más conocido como acacia del Japón. La evidencia ha puesto de manifestó su implicación para la salud del hÃgado y los riñones, asà como el importante aporte de antioxidantes. La EFSA(1) reconoce su función antioxidante y su contribución a la protección celular frente al daño oxidativo. La quercetina tiene una baja absorción intestinal cuando se administra por vÃa oral, las investigaciones en torno a ella han puesto de manifiesto que cuando se liga a un fosfolÃpido (tecnologÃa Fitosoma®) se consigue una absorción y biodisponibilidad mejorada.
- N-acetilcisteÃna: es un derivado del aminoácido L-cisteÃna que ayuda a proteger la mucosa intestinal, de acuerdo con la literatura cientÃfica
- Gamma Orizanol: extraÃdo del salvado de arroz, estudios preclÃnicos han indicado que puede ayudar a proteger la barrera intestinal
Otros nutrientes como vitaminas del grupo B, vitamina D, zinc, biotina o betacaroteno también participan en el mantenimiento de las mucosas y en los procesos de reparación celular. Un complemento que combine estos ingredientes puede ser una opción interesante.
Nutrir: cuidar la microbiota 
Una vez que la barrera intestinal está en mejores condiciones, el intestino está preparado para nutrir y equilibrar la microbiota, el conjunto de bacterias beneficiosas que habitan en el aparato digestivo. Por eso, esta fase debe abordarse al final del proceso, cuando el intestino está más receptivo. Diversas cepas, como Lactobacillus rhamnosus GG, Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium lactis, Streptococcus thermophilus o Bifidobacterium breve, han demostrado su capacidad para mejorar la salud digestiva tras episodios de abuso alimentario, de toma de antibióticos o disbiosis.
Desde un punto de vista nutricional, es muy importante la calidad del probiótico que se consuma, ya que es la clave de su eficacia. Esto viene marcado por su identificación (género, especie y cepa), la cantidad de UFC -Unidades Formadoras de Colonias- (al menos 1.000 millones), su capacidad para sobrevivir al paso por el tracto digestivo y de adherirse a las mucosas intestinales. Es conveniente siempre elegir un complemento con estudios cientÃficos propios y cepas patentadas, que garanticen sus eficacia y seguridad.
El concepto de depurar, reparar y nutrir responde a una lógica fisiológica respaldada por la investigación cientÃfica, que permite reducir la carga de toxinas en el organismo, restaurar la función protectora del intestino y optimizar el equilibrio de la microbiota. Cuidar el intestino es cuidar el bienestar global. Llevarlo a cabo con la ayuda de nutrientes con respaldo cientÃfico puede marcar una diferencia real en la salud gastrointestinal.
Siempre recomendamos consultar con un profesional de la salud.
*Próximamente, continuaremos profundizando en el cuidado de la salud gastrointestinal analizando nutrientes claves que pueden ayudar a mantener un bienestar digestivo saludable.
(1) EFSA Journal 2011.2067. Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to quercetin. doi.org/10.2903/j.efsa.2011.2067
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