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Los probióticos o bacterias beneficiosas. Su importancia en edades tempranas.

Los probióticos o bacterias beneficiosas. Su importancia en edades tempranas.

 

Hemos hablado en repetidas ocasiones de la importancia para la salud de estas bacterias que pueblan nuestro organismo. En un artículo publicado en nuestra newsletter de
fecha 20 de noviembre de 2018, con el título Probióticos y salud de la mujer, podemos encontrar una amplia información sobre la importancia de mantener un buen equilibrio de las bacterias beneficiosas en todas las etapas de la vida.

En este artículo queremos incidir más en la importancia de estas bacterias beneficiosas en las primeras etapas de la vida, pero antes hagamos un breve repaso:

Los Probióticos o Bacterias beneficiosas han sido definidos por la Organización Mundial de la Salud como “microorganismos vivos que cuando se
administran en las cantidades adecuadas confieren un beneficio para la salud del huésped”.

Las bacterias productoras de ácido láctico aisladas del tracto gastrointestinal humano, el material vegetal o los alimentos son los tipos más comunes de microbios utilizados como probióticos, pero también se pueden utilizar ciertas levaduras y bacilos. Estas bacterias, a menudo, se usan en productos lácteos fermentados o en complementos
alimenticios diseñados para apoyar la función eficiente de nuestro sistema digestivo y de nuestro sistema inmune.

El cuerpo humano está habitado por billones de microorganismos, repartidos por los diferentes órganos, que constituyen lo que se llama el microbioma humano. Para hacernos una idea, solo en nuestro tracto digestivo, tenemos entre 1-2 kg de bacterias, que son 100 billones de microorganismos o 10 veces más que la cantidad de células en el cuerpo humano. Esta flora puede estar compuesta de entre 300 y 1000 especies diferentes, aunque la mayoría (99%) probablemente provengan de solo 30-40 especies.

La microbiota intestinal es la más estudiada, y se sabe que sus principales funciones son la recuperación de la energía y los nutrientes de los alimentos, la protección
frente a la invasión de microbios patógenos y la regulación del sistema inmune.

A medida que aumentan los estudios clínicos con la administración de probióticos, la comunidad médica se va concienciando más sobre su importancia, y hoy en día pocos profesionales de la salud dejan de recomendarlos para mejorar diversos estados de salud. En la actualidad se están llevando a cabo importantes estudios sobre su papel beneficioso en el embarazo, la lactancia y la infancia, en relación con la prevención de complicaciones en el parto, un buen desarrollo inmunitario del niño y el adulto y la prevención de enfermedades atópicas, entre otros.

La amplia investigación que se ha realizado en los últimos años sobre la microbiota ha demostrado que una buena o mala microbiota puede influir en la fertilidad y también en el desarrollo de un buen embarazo. Por otra parte, las bacterias beneficiosas se transfieren desde la madre al niño y una buena o mala microbiota de la madre puede tener implicaciones sobre la salud del niño (y del adulto en que se convertirá) desde la gestación, durante la lactancia y en las primeras etapas de la vida.

Transmisión de bacterias:

Veamos cómo y de dónde reciben los recién nacidos las bacterias que van a ayudarles a mejorar su bienestar:

En un estudio clínico [Sprockett et al, Nature Rev GH 2018] se demostró que la madre y la familia son los que van a proporcionar al bebé las bacterias más adaptadas a su organismo y las que su sistema inmune puede reconocer con mayor tolerancia. Cuando estas bacterias no llegan y la colonización se produce principalmente con bacterias del ambiente (bacterias ajenas), el sistema inmune no las reconoce de la misma forma, y puede que no reciba una respuesta reguladora sino una respuesta inflamatoria. De ahí la importancia del parto vaginal, la lactancia materna y el contacto con los miembros de la familia [Sprockett et al, Nature Rev GH 2018].

En esta misma línea se realizó otro estudio con una familia en Colorado, Estados Unidos (Shaffer et al, Systems 2018) con niños de diferentes edades y con un bebé de entre tres y seis meses. Al analizar qué bacterias tenían, se encontró el tipo de bacterias que tenemos en las manos, en la cara, en las heces y en la lengua, así como algunas bacterias desconocidas. En el bebé se encontraron bacterias típicas del bebé y bacterias propias de la madre y del padre. Algo muy destacable fue que en todos los miembros de la familia se encontraron bacterias propias de las heces, pero no en el bebé. ¿Por qué? Muy simple, al bebé le cambian el pañal, y los que tienen bacterias muy parecidas del patrón de las heces del bebé son los padres. Esto nos indica que hay una transmisión familiar de las bacterias.

Cuando el nacimiento es por cesárea, la transmisión de bacterias patógenas es más grande, aunque cuando hay una dieta adecuada de lactancia materna se va igualando y restableciendo una flora adecuada. [Yassour et al, Sci Transl Med 2016].

Hoy en día sabemos que los factores más importantes que marcan la diferencia en la microbiota de los niños en los primeros años de vida son: la lactancia materna, el uso de probióticos, los tratamientos con antibióticos y la localización geográfica. Elementos manipulables sobre los que podemos actuar. Y si nos referimos a la importancia de los probióticos a una temprana edad, en el estudio TEDDY, con casi 6.000 niños, los niños que desde su primer mes de vida recibieron probióticos
tuvieron menos riesgo de desarrollar autoinmunidad.

Y, cómo actúan los probióticos en el bienestar de los más pequeños:


Alergias, dermatitis atópica y asma

Estas afecciones relacionadas con el sistema inmune, de acuerdo con las investigaciones recientes, suelen manifestarse en bebés nacidos por cesárea debido posiblemente
al no traspaso de la microbiota de la madre al bebé por el canal del parto.Suelen ser afecciones comunes en el mundo occidental, estimándose que el 15-20% de los niños tienen dermatitis atópica y que la mitad de ellos desarrollarán asma y alergias alimentarias más adelante en su vida (American Academy of Allergy Asthma & Immunology).

Los investigadores sugieren que cuando existe una alteración de la microbiota se altera la función barrera de la mucosa intestinal y es más fácil que penetren en el interior del
organismo sustancias que desencadenen reacciones alérgicas. Estudios realizados en hospitales daneses muestran que la suplementación con una combinación de L. reuteri y L. rhamnosus, desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, puede equilibrar la microbiota alterada, restaurar la función barrera intestinal y reducir la incidencia de alergia y el eccema infantil.


Diarrea

Uno de los problemas más frecuentes que afectan a los niños durante el primer año de vida son las infecciones por rotavirus, que causan el 70% de casos de diarrea en lactantes y niños. ​​​​Estudios realizados en Dinamarca han demostrado que una combinación de cepas específicas de Lactobacillus reuteri y L. rhamnosus reduce significativamente la diarrea inducida por el virus. Un trabajo reciente que recoge varios estudios clínicos, confirma estos resultados y concluye que ciertos probióticos (como L. reuteri, combinaciones de L. reuteri y L. rhamnosus y Saccharomyces boulardii) reducen la duración de la diarrea aguda comparado con el control.

Otra de las causas más comunes de diarrea en niños es la toma de antibióticos. Múltiples estudios demuestran la eficacia de los probióticos en la prevención y reducción de las diarreas en niños bajo tratamiento con antibióticos. El uso de probióticos junto con esta medicación puede ayudar además a prevenir el sobrecrecimiento de especies patógenas oportunistas resistentes a los antibióticos.


Cólico del lactante

El cólico del lactante es uno de los problemas más comunes en los primeros tres meses de vida, afectando al 10-30% de los niños. La causa exacta del cólico es desconocida, y se revela como multifactorial: un sistema digestivo inmaduro, la producción excesiva de gas y el trastorno digestivo son las causas más comunes. Las investigaciones muestran que en los bebés con cólico del lactante se han observado recuentos más bajos de lactobacilos intestinales que en los bebés que no los sufren. Diversos estudios indican que la ingesta diaria de probióticos puede reducir la molestia en los bebés con cólicos y acortar la duración del llanto.

Otra posible causa del cólico del lactante es la posible malabsorción de la lactosa en niños en que su microbiota no está completamente desarrollada. Los lactobacilos producen lactasa, una enzima necesaria para metabolizar la lactosa de la leche. Un reciente estudio en bebés con cólicos mostró que a los que se les administró una combinación de dos cepas probióticas (L. reuteri y L.rhamnosus), se observó una reducción de los cólicos significativamente mayor que en el grupo que no los recibió.

Conclusiones

Las bacterias beneficiosas que se transfieren de la madre al niño pueden equilibrar la respuesta inmune y reducir las reacciones alérgicas, reforzando el sistema
inmune del bebé. La administración de probióticos a niños puede ayudar a reducir el cólico del lactante, los síntomas de dermatitis atópica y prevenir y
reducir los síntomas de diarrea, tanto la causada por rotavirus como la causada por los tratamientos antibióticos.

Aún cuando en este artículo nos hemos centrado en los bebés, los probióticos no son menos importantes en niños más mayores. Tema que trataremos en un próximo artículo.

 

Prof.ª Mª José Alonso Osorio​​​​​​​​​​​​​​

  • Licenciada en Farmacia por la Universidad de Barcelona.
  • Diplomada en Fitoterapia por la Universidad de Montpellier.
  • Especialista en Farmacia Galénica e Industrial.
  • Director Técnico y responsable de desarrollo de productos en Industria Farmacéutica (1972 a 1985).
  • Farmacéutica comunitaria (desde 1985 hasta 2004 como titular y copropietaria, desde 2010 como substituta a tiempo parcial).
  • Profesora y tutora en Máster y Postgrado de Fitoterápia UB - IL3 (Universidad de Barcelona)
  • Profesora colaboradora en Máster de Nutrición y Salud, UOC (Universitat Oberta de Catalunya)
  • Vocal de la Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Fitoterapia.
  • Miembro del Comité Científico de INFITO (Centro de Investigación sobre Fitoterapia).
  • Socia de la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia)
  • Académica correspondiente de la Real Academia de Farmacia de Cataluña.