Entrenar más no siempre significa rendir mejor. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario: cuanto más exigimos al cuerpo física y mentalmente, más importante se vuelve algo que solemos pasar por alto: la capacidad de adaptarnos al estrés, es decir nuestra capacidad de resiliencia.
La resiliencia se define como la capacidad del organismo para adaptarse de manera eficiente a estímulos adversos, físicos, psicológicos o ambientales, manteniendo o recuperando el equilibrio funcional. Y aquí es donde entran en juego las plantas adaptógenas, unas aliadas naturales cada vez más presentes en la conversación sobre bienestar y rendimiento.
El estrés invisible del deporte
Cuando haces ejercicio tu cuerpo no solo quema calorías o fortalece músculos, también activa una respuesta biológica compleja: aumenta el cortisol (la hormona del estrés), se moviliza energía y el organismo entra en modo “alerta”. Esto es positivo siempre que haya equilibrio. El problema aparece cuando ese estrés se acumula debido a factores como la falta de descanso, exigencias laborales o personales, entrenamientos intensos o una recuperación inadecuada. El resultado es fácil de reconocer, una sensación de no avanzar, de falta de motivación o de fatiga persistente.
La evidencia científica ha puesto de manifiesto que las plantas adaptógenas pueden ser de ayuda ante situaciones de estrés. De hecho, han sido utilizadas tradicionalmente por su capacidad para ayudar al organismo a adaptarse mejor al estrés físico, mental y ambiental. Permiten sentirse y estar más cómodos dentro de un rango mayor de esfuerzo físico y mental, y tener más aguante y resistencia.
En el contexto deportivo, diferentes estudios indican que pueden tener efectos positivos sobre:
- La resistencia física y mental.
- La reducción de la percepción de fatiga.
- La modulación de la respuesta al estrés (cortisol).
- La función cognitiva bajo condiciones de estrés.
- La protección celular.
Entre las más utilizadas están:
· Ashwagandha: ayuda a mantener la estabilidad emocional, siendo muy útil en casos de estrés temporal. Favorece el bienestar físico y mental.
· Rodiola: favorece la adaptación al estrés emocional y al esfuerzo físico. Tiene un efecto beneficioso sobre el sistema cardiovascular, ayudando en la protección contra
el estrés. También tiene un efecto beneficioso en la fatiga.
· Esquisandra: puede ayudar a la capacidad para adaptarse al estrés y contribuir a la recuperación del bienestar físico y mental.
· Eleuterococo: contribuye a mantener niveles altos de energía física y mental, apoyando las capacidades físicas e intelectuales en caso de agotamiento y cansancio.
· Andrographis: muy utilizada en la tradición ayurveda, contribuye a la resistencia general del organismo, ayuda a aumentar la resistencia fisiológica en caso de condiciones ambientales severas y suaviza los problemas respiratorios como tos y malestar de garganta de una manera natural.
· Astrágalo: ayuda a mejorar la debilidad en general.
Adaptógenos vs. Estimulantes: no es lo mismo
Muchas personas recurren a estimulantes para rendir más: café, bebidas energéticas… Ese “subidón” rápido puede parecer efectivo, pero tiene un coste, ya que suele ir acompañado de picos de energía seguidos de bajón, una mayor fatiga posterior y alteraciones del sueño.
Las plantas adaptógenas funcionan de una manera diferente: no generan picos bruscos, no “agotan” al organismo y trabajan a medio y largo plazo. Por eso encajan especialmente bien con quienes buscan rendimiento sostenido, no solo puntual.

La clave está en la combinación: Swedish Herbal Institute
Uno de los aspectos más interesantes, y menos conocidos, de las plantas adaptógenas es que no actúan igual por separado que en conjunto. Además, el aval científico, la calidad, la eficacia y la seguridad son claves siempre que se elija complementar la dieta con un adaptógeno. En este sentido, el Swedish Herbal Institute (SHI), líder mundial en el estudio de las plantas adaptógenas, lleva desde 1975 elaborando productos a base de adaptógenos con resultados ampliamente documentados, más de 80 estudios publicados.
Sus investigaciones le han llevado a constatar que diferentes plantas adaptógenas juntas, en la proporción adecuada de cada una de ellas, crea una sinergia que amplifica sus efectos. Esto les ha permitido desarrollar formulaciones patentadas específicas con aval en su ayuda en la gestión el estrés. 
ADAPT-232S: fórmula original de SHI patentada que combina raíces de Rodiola (Rhodiola rosea), bayas de Esquisandra (Schisandra chinensi) y raíces de Eleuterococo (Eleutherococcus senticosus) con vitamina B5. Esta combinación ofrece una protección general del organismo, ayuda a reducir la fatiga, a mejorar el bienestar físico y mental, y a disfrutar de una energía saludable y estable, tan importante para la práctica deportiva.
Esta fórmula se desarrolló en los años 80 por el fundador de SHI, el Dr. Georg Wikman. Su efectividad a ha sido demostrada en muchas publicaciones propias, se comprobó incluso durante la apertura de Rusia a principios de los años 90, cuando SHI colaboró con el programa espacial ruso. El cosmonauta ruso Valeri Polyakov, durante su estancia más larga en la Estación Espacial Internacional (ISS), 437 días seguidos en el espacio, en los años 1994-1995 (lo que le otorgó su entrada en el Libro de los Récords Guinness) tomó ADAPT-232S con unos resultados relevantes. Tanto su capacidad mental como la precisión motriz final mejoraron durante el estrés, proporcionándole la fórmula una protección general de todo el organismo frente a los efectos adversos de la vida en el espacio. Esta fórmula está avalada por 4 estudio clínicos propios.
ADAPT-S: fórmula patentada, que SHI desarrolló a partir de ADAPT-232S, contiene extractos secos del fruto de Esquisandra (Shisandra sinensis), raíz de Rodiola (Rhodiola rosea), raíz de Eleuterococo (Eleutherococus senticosus), raíz de Maral (Rhaponticum carthamoides) y vitamina B5, que ayuda a mantener altos niveles de rendimiento físico y mental, clave para la práctica deportiva.
El desarrollo de esta fórmula está vinculado, además de a la medicina del espacio, a atletas de élite. SHI contó con la colaboración de renombrados investigadores en biomedicina de varias universidades e instituciones cuyas investigaciones los llevaron a crear una combinación muy especial entre las plantas adaptógenas de ADAPT-S, gracias al equilibro adecuado de proporciones entre cada una de ellas, lo que ofrece una rápida acción en el organismo contrastada que multiplica su efecto.
Kan Jang® Plus: combinación estandarizada de hojas de Andrographis paniculata con raíz de Eleuterococo (Eleutherococus senticosus) que puede ser un apoyo al mecanismo natural de defensas y ayudar a reforzar al organismo ante condiciones ambientales severas. En muchas ocasiones la práctica deportiva requiere convivir con las inclemencias meteorológicas, frío, calor, viento, lluvia… y multitud de público y otros atletas en las grandes competiciones, que exponen a los deportistas a un riesgo aumentado de contraer infecciones.
Esta fórmula tiene evidencia científica en el control de la sintomatología vinculada al resfriado común, la sinusitis, el virus de la gripe e incluso en COVID-19 leve y moderado SHI también ha estudiado como dos plantas adaptógenas, raíz de Eleuterococo y de Astrágalo, unidas a hierro EDTA (ácido etilendiaminotetraacético), cuya biodisponibilidad, avalada por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), es de 2 a 3 veces más alta en el organismo que el de otras fuentes minerales, junto a otra serie de minerales, vitaminas y plantas sueca favorece la absorción del hierro sin causar estreñimiento, ni molestias de estómago.
En las personas que realizan ejercicio, especialmente en las mujeres, es clave tener un buen nivel de hierro, ya que el hierro se encarga de transportar oxígeno a los músculos a través de la hemoglobina y ayudar en la producción de ATP. La deficiencia de hierro se común en personas que practican deporte, sobre todo mujeres, provocando fatiga y menor rendimiento.
No solo para deportistas de élite: también para tu día a día
Existe la creencia de que este tipo de estrategias están reservadas al alto rendimiento. Pero la realidad es otra, quien entrena unas veces por semana, trabaja, duerme poco y gestiona mil responsabilidades, probablemente esté sometido a más estrés acumulado que un deportista profesional. Por eso, las plantas adaptógenas pueden ayudar a todos los perfiles, tanto a las personas activas como a deportistas profesionales, como a los que buscan mejorar su energía sin sobreestimularse o a quienes sienten fatiga o saturación mental. No hay que perder de vista que el objetivo siempre es rendir, pero con equilibrio.
El verdadero progreso no está en exigir más al cuerpo sin descanso, sino en mejorar su capacidad de adaptarse. Las plantas adaptógenas pueden ser una ayuda, ya que rendir mejor no es solo cuestión de fuerza, es cuestión de equilibrio.

