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Preparando las vacaciones

Nos pasamos el año esperando que venga el verano, llega el buen tiempo (aunque luego nos quejemos del calor), los días se alargan y apetece prolongar la jornada fuera de casa y sobre todo… sobre todo… llegan las tan esperadas y merecidas vacaciones estivales.

No obstante, esta idílica imagen del verano a menudo se ve enturbiada por pequeños trastornos de salud que pueden ser fácilmente evitables o aliviados mediante unas buenas normas de estilo de vida y algunos complementos alimenticios que nos ayuden a mantener un estado saludable.

Entre los trastornos más frecuentes se encuentran los trastornos digestivos, los trastornos del sueño, las cistitis y el estrés vacacional. Sí, sí, han leído bien estrés en vacaciones y seguro que cuando lo expliquemos más de uno reconocerá haberlo padecido alguna vez.

Veamos uno por uno estos pequeños trastornos y cómo evitarlos o remediarlos.

TRASTORNOS DIGESTIVOS

El verano no solo son vacaciones, dura oficialmente tres meses, aunque en los últimos tiempos por virtud del cambio climático, para bien o para mal (creemos que más bien para mal) tiende a prolongarse, por lo menos en nuestras latitudes. Así que, por el calor y la largura de los días que como comentábamos invita a salir de casa, estemos en vacaciones o en periodo laboral, tendemos a desajustar los horarios de comida, a comer fuera de casa, a saltarnos nuestras propias rutinas. Tapitas varias, más fritos, beber bebidas frías y abusar de ciertos alimentos y bebidas que el resto del año controlamos mejor, pueden acabar repercutiendo  en nuestro buen funcionamiento digestivo. Así que digestiones pesadas, estreñimiento o diarrea, se convierten en parte de los “top ten” de los trastornos del verano.

Digestiones pesadas. Lo mejor es prevenir y también en verano comer bien y disfrutar es posible. Recordemos tan solo unas sencillas normas, lo que se debe evitar y lo que se debe mantener. En el siguiente recuadro resumimos unas normas básicas y saludables.

LO QUE DEBEMOS EVITAR LO QUE DEBEMOS MANTENER
  • Comidas grasientas (no abusar de fritos y rebozados, evitar los guisos grasos, etc.)
  • Dieta equilibrada rica en vegetales (ese gazpachito, las cremas frías, las ensaladas bien surtidas, verduras y frutas, pescados a la plancha…)
  • Abusar de dulces y bollería (son calorías inútiles y dificultan las digestiones)
  • Hacer cinco comidas al día, para evitar comer demasiado a una hora por el hambre acumulada.
  • Cenar en exceso. “De grandes cenas están las sepulturas llenas”
  • Cenas ligeras y frescas
  • Bebidas gaseosas, bebidas muy frías, y refrescos azucarados
  • Hidratarse mucho todo el día bebiendo agua, zumos naturales o infusiones frías (pero no excesivamente). Y ¿helados y granizados? Si pero con moderación.

Y si a pesar de todo sentimos que todo se ralentiza, las digestiones nos pesan, los gases nos hinchan y molestan y tener una digestión fácil y ligera parece difícil tarea, una forma de evitar estas molestias es consumir un concentrado de papaya fresca de cultivo ecológico, madurada en el árbol, que se prepara siguiendo una receta creada por la maestra Dharma y fundadora del Monasterio Budista del Loto en Hawái, Ji Kwang Dae Poep Sa Nim. Este concentrado de papaya, facilita la asimilación de las proteínas debido a su alto contenido en papaína.  

Aporta también en forma concentrada el resto de nutrientes beneficiosos de esta fruta rica en vitaminas, minerales, flavonoides y fibra vegetal. Es además un producto alcalinizante natural, por lo que además de aliviar los síntomas digestivos equilibra el pH de nuestro organismo que se acidifica por las comidas rápidas y desequilibradas y los alimentos procesados, mejorando de esta forma el estado de salud general de nuestro organismo.

Y, ¿no es lo mismo comer cada día papaya? En primer lugar el concentrado de papaya elaborado según el método de la maestra Dharma, concentra la fruta de tal manera que la actividad enzimática del mismo es cuatro veces mayor que la fruta madura antes del procesado. Además, en la alimentación diaria conviene variar las frutas para obtener una mayor diversidad de nutrientes de los que incorporaríamos cada día comiendo solo un tipo de fruta.

 

Estreñimiento y diarrea, son otros dos problemas digestivos, esta vez intestinales, asociados al verano.

Las causas del estreñimiento puntual en verano son diversas. Una de ellas puede encontrarse en el cambio de hábitos alimentarios. Sobre todo cuando se está de viaje o se come fuera de casa, se tiende a reducir el consumo de fibra y la regularidad de nuestro intestino se resiente. También la alteración de las rutinas afecta a algunas personas. En uno y otro caso, la alimentación rica en alimentos vegetales que aportan fibra, una hidratación adecuada y la práctica de ejercicio ayudarán a prevenir este problema.

En cuanto a la diarrea estival, la causa más frecuente es la infección intestinal, generalmente causada por alimentos contaminados por Salmonella, frecuente en algunos alimentos que se pueden contaminar con esta bacteria, como aquellos que contienen huevo o por otras bacterias. En general, los síntomas digestivos se suelen auto limitar en 1 o 2 días, aunque el malestar general se puede prolongar hasta 4-5 días. Lo suficiente para estropearte unas bonitas vacaciones. La contaminación de los alimentos se ve propiciada por el calor que ayuda a que las poblaciones bacterianas crezcan en los alimentos, por eso es necesario ser especialmente cuidadosos y mantener la comida bien refrigerada.

En los viajes, una de las principales fuentes de contaminación son el agua y los alimentos que se consumen crudos, por ello es aconsejable beber solo líquidos embotellados o agua previamente hervida y/o desinfectada y no consumir alimentos crudos o los que no han estado refrigerados después de su preparación. Por supuesto totalmente desaconsejado consumir “alimentos callejeros”. En la mayoría de casos, si la diarrea no es muy abundante o no hay fiebre elevada, bastará mantener un par de días una dieta astringente (sin lácteos y sin grasas) e hidratarse convenientemente.

En ambos casos, estreñimiento y diarrea, el mencionado concentrado de papaya fresca elaborado según el método de la maestra Dharma, ha demostrado en ensayos clínicos aliviar los síntomas y acortar los procesos aumentando el volumen de las heces, ablandando su consistencia y facilitando su expulsión en caso de estreñimiento y “ligando” las heces y calmando la irritación de la pared intestinal en el caso de la diarrea. Además, no se debe olvidar la utilidad de los probióticos que ayudan a repoblar y equilibrar la microbiota (flora) intestinal; combinados con fructooligosacáridos éstos últimos permiten que las bacterias probióticas crezcan mejor.

Diversos estudios han mostrado que la suplementación con algunas especies de Lactobacilos y Bifidobacterias, en adultos y niños, favorece la frecuencia de las evacuaciones intestinales mejorando la regularidad intestinal y la secreción mucosa, lo que ablanda las heces e impulsa su eliminación.

Lactobacilos y bifidobacterias ayudan también a prevenir las diarreas y a restaurar la flora bacteriana cuando se ha sufrido un episodio diarreico, lo que se ha demostrado también en diversos estudios. En la propia página de MedLine (de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU) se refiere su utilidad en la prevención y tratamiento de la diarrea del viajero, tan típica de la época estival.

CISTITIS ESTIVALES

Las cistitis no complicadas pueden ocurrir todo el año y afectan principalmente a la población femenina. Ahora bien, es llegar el verano y dispararse los casos. ¿Por qué? Las causas son diversas pero entre las principales se encuentran algunas fácilmente evitables. En la tabla siguiente se citan las más frecuentes.

CAUSAS MÁS FRECUENTES DE CISTITIS FEMENINAS ESTIVALES Y SU PREVENCIÓN

  • Aguantar las ganas de orinar y no realizar una limpieza adecuada después de la micción.
  • Si se teme por la salubridad del baño, llevar en el bolso toallitas o gel desinfectante para limpiar el asiento del sanitario. Limpiarse siempre de adelante hacia atrás.
  • Permanecer con el bañador mojado después del baño en mar o piscinas.
  • Cambiar el bañador por uno seco siempre que se prevea que va a permanecer largo tiempo mojado.
  • Aumento de las relaciones sexuales.
  • Realizar una micción completa tras la relación sexual y lavar la zona genital.
  • Llevar ropa demasiado ajustada.
  • Llevar ropa holgada y la ropa interior preferiblemente de algodón u otra fibra natural.
  • Utilizar jabones alcalinos.
  • Deben utilizarse jabones íntimos con el ph adecuado a la zona.

Estas infecciones deben tratarse de forma adecuada, ya que un tratamiento inadecuado puede conducir a complicaciones e infecciones renales. El tratamiento antibiótico debe ser siempre prescrito por el médico, que realizará si lo cree oportuno la analítica correspondiente. El problema de las cistitis es que tienden a repetirse, sobre todo si se dan como en el verano las condiciones adecuadas. Para evitar estas recurrencias son útiles los productos a base de arándano rojo americano (Vaccinium macrocarpon). Estos frutos contienen unas sustancias llamadas proantocianidinas que impiden que las bacterias puedan adherirse al urotelio (recubrimiento de las vías urinarias) y por lo tanto, impide que las bacterias puedan colonizar y desarrollar la infección, siendo expulsadas con la orina. Otras sustancias como la rosa de Jamaica (Hibiscus sabdariffa) que contienen otras sustancias que también impiden el crecimiento bacteriano y la vitamina C que ayuda al sistema inmunitario, tienen un efecto sinérgico con el arándano rojo americano, constituyendo una buena combinación. 

ESTRÉS Y TRASTORNOS DEL SUEÑO. TAMBIÉN EN VERANO

¿Estrés en vacaciones? ¿Es posible? Pues sí, es posible y está tipificado. Se conoce como estrés vacacional o “bajón” de las vacaciones y puede llegar a ocasionar trastornos serios en la salud de quien lo padece. Lo sufren generalmente personas que no logran desconectar (y no son pocas) y el resultado es que vuelven de vacaciones con más estrés que cuando las empezaron. Salir de la rutina, tener que planificar las vacaciones, cambiar de casa o ir a un hotel, viajar a sitios desconocidos y el exceso de tiempo libre que no se sabe bien como emplear, crea en ciertas personas una sensación de estrés, desorientación y vacío que acaban por hacer que quien lo padece acabe diciendo aquella frase de “que ganas tengo de empezar a trabajar para poder descansar”.  Este estrés como todas las situaciones de estrés o desadaptación se somatizan en distintos problemas que van desde tristeza y ánimo depresivo a trastornos digestivos, sensación de nerviosismo y angustia, irritabilidad o trastornos del sueño, que pueden dar al traste con la convivencia y con las vacaciones.

Algunas estrategias para prevenir el estrés vacacional

  • Programar las vacaciones con bastante antelación (para no estresarse al final) y sin rigidez, dejando flexibilidad suficiente para que prime “hacer lo que apetece” y no lo que “hay que hacer” a toda costa porque ya se ha dicho que se haría.
     
  • Dejar acabados los trabajos y saber delegar en otros los inconclusos antes de irse de vacaciones. Recordar que nadie es imprescindible y no angustiarse por ello.
     
  • Desconectar del trabajo totalmente, fuera correo electrónico, agenda y el estar pendiente del teléfono, ordenador, tableta, etc.
     
  • Pasar en casa unos días antes y después de las vacaciones para adaptarse mejor al ritmo sin trabajo y a la vuelta al trabajo.
     
  • Procurar llevar una vida sana también en vacaciones: alimentación equilibrada, hacer ejercicio y relacionarse con el entorno.

Plantas medicinales para adaptarse al estrés


Plantas como la Esquisandra (Schisandra chinensis), el Eleuterococo (Eleutherococcus senticosus)  y la Rodiola (Rodiola rosea), de las cuales se utilizan las raíces y rizomas, tienen lo que se conoce como acción adaptógena, es decir son plantas que contienen sustancias activas que actúan sobre el  organismo ayudando a mejorar la respuesta frente al estrés, resistir la tensión emocional y reducir la fatiga mental.


Otras plantas como ´la Avena y la Melisa tienen una acción suavemente relajante del sistema nervioso que ayuda a reducir la ansiedad y pueden complementar la acción de las adaptógenas.

Otra planta muy interesante es la Ashvagandha (Withania somnífera). Su raíz se utiliza desde tiempos antiguos en la Medicina tradicional ayurvédica para los estados de nerviosismo y como tónico nervioso. La Ashvagandha ha demostrado en estudios clínicos su utilidad en estados de estrés y contra la ansiedad.

Cuando los trastornos del sueño son el problema

Sin que sea por estrés, vacacional o no, los trastornos del sueño son frecuentes también en verano debido al calor y a la rotura del ritmo de sueño. Algunas veces el insomnio es de inicio, pero otras veces el problema es de calidad, se duerme pero no se descansa, puede haber despertares nocturnos o bien despertar precoz, sin que se pueda volver a conciliar. Para mejorar la calidad del sueño y el descanso nocturno, tres plantas clásicas destacan entre otras por su eficacia probada en distintos estudios clínicos. Se trata de Valeriana (Valeriana officinalis), Melisa (Melissa officinalis) y Amapola de California (Eschscholzia californica Cham.).

La Valeriana, de la cual se utiliza la raíz, se considera la planta sedante e inductora del sueño por antonomasia, posee reconocida y demostrada acción sedante e inductora del sueño. La Melisa, de la que se utilizan las hojas, tiene reconocido efecto para aliviar los síntomas de estrés mental y para facilitar y mejorar la calidad del sueño, así como para los trastornos digestivos leves. Amapola de California, de la cual se utilizan las partes aéreas, tiene propiedades sedante, ansiolítica y antiespasmódica y un estudio en ratones constató su actividad prolongadora del sueño.

Las tres plantas tienen un efecto sinérgico y complementario; su acción conjunta puede cubrir los problemas de conciliación y mejorar la calidad del sueño, lo que se traduce en un mejor descanso nocturno y por tanto en una mejor reparación de las funciones físicas y mentales, lo que proporciona una mejor capacidad de actividad diurna, una mejora del ánimo y una reducción del nivel de estrés.

CONCLUSIÓN

Los problemas de salud más frecuentes relacionados con la época estival, son fácilmente manejables con sencillas reglas higiénicas y dietéticas, y la ayuda de complementos alimenticios a base de plantas medicinales de reconocida eficacia. No obstante, no debe olvidarse que los complementos no son sustitutos de una buena alimentación y de un buen estilo de vida, como su propio nombre indica, son muy útiles cuando se utilizan como complemento de tales normas.  

 

 

 

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